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Cosas que siempre quise decir y nunca fui capaz…

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5 Cosas que siempre quise decir y nunca fuí capaz… ¡Cambiémoslo!

En realidad son muchas más, pero me quedo con las más importantes o al menos con las que siempre dejamos para el final por su contenido emocional.

Una palabra. ¿Qué puede atar una palabra?  Mucho o nada, depende quien la regala. Siempre atados a los convencionalismos, encorsetados en los parámetros que nos marca la sociedad en la que nos ha tocado vivir.

Reprimiéndonos  por el ego, ese orgullo que siempre sale a relucir. Oprimiendo nuestro alma, por inseguridad, vergüenza haciendo de nosotros seres vulnerables. Con ganas de agradar pero sin ganas de ser descubiertos en nuestra fragilidad.

1. Lo siento:  Nuestro Ego, orgullo o como lo quieras llamar, muchas veces no nos permite juntar las dos palabras que nos hacen claudicar. Porque a nadie, le gusta equivocarse pero somos humanos y erramos.

Debemos reconocer que en ocasiones no llevamos la razón o dañamos a los que nos rodean (consciente o inconscientemente pues creemos poseer la verdad) decir “lo siento” desde el corazón, nos libera,  y cuando formulamos la frase, descubrimos en el rostro de la otra persona la satisfacción y el reconocimiento a nuestra humildad.

¿Qué ocurre si no te disculpan? Te preguntarás.

Sino las aceptan, pero tú lo has hecho con sinceridad, no importa, está bien. Está en su derecho de no creerte.

 Pero ¿Y tú?  ¿Cómo te sientes?

 Con la liberación de haber dado el paso ¿Acierto?

¡Pues eso lo que cuenta! El resto…son sus asuntos, los tuyos ya los arreglaste, son los que te deben preocupar.

2. Te quiero: Seguimos con ese famoso corsé impuesto, en el cual se debe de dar por sentado lo que sentimos por los demás. Déjame decirte dos palabras que siempre me repite mi @essenzia_ihalma   “SIÉNTETE, SIENTATE.”

¿A qué esperas a decir lo que sientes a la gente importante? ¿A qué no estén? ¿A tenerles lejos por las distancias, las pandemias, las barreras impuestas por el tiempo que nos llevan todos los días de cabeza corriendo de aquí para allá con el tiempo justo?

Coge el teléfono, marca su número, manda un mensaje. De seguro esa persona se extrañará ¿Estás bien? ¿Ocurre algo? (Te dirá) 

Estamos tan acostumbrados a vivir con prisas, a ir a fuego, a avergonzamos de lo que sentimos y no darle la importancia que merece que… llenamos nuestro carro mental de “y si´s”, “peros”, “es que´s” … y no aprovechamos el momento presente para remover nuestros corazones.

Seguro que si has comprobado lo que te digo, habrás sentido en tu interior un cosquilleo y una emoción que subía hasta tus ojitos ¿Eh?

Pues te propongo algo mas:

1. Cierra los ojos o mira hacia arriba, si, hacia el cielo.

2. Di TE QUIERO. (A esa persona que ya no está y que te faltaron te quiero´s por dar en vida, pues se fue ya y te hubiera encantado dárselos aunque fuera a distancia)

3. Sino lo hiciste antes, hazlo ahora, escribe o llama a esa persona y dile te quiero. Pues aunque nunca son suficientes, nunca están de más.  Si antes hiciste el ejercicio, ahora contéstales, diles lo que sientes y no lo dices a menudo…pero deberíais ambos practicarlo con mas asiduidad.

Poned de moda los TE QUIERO, porque ¿Sabes qué?

 SON GRATIS y TE HACEN FELIZ.

3. Me quiero: Al hilo del anterior, este cuesta tanto o más. ¿Cuántas veces te has mirado al espejo esta última semana?¿Y este mes? ¿Y para decirte que te quieres?

Pues, ENHORABUENA. Tanto si has contestado “Varias veces” como si has contestado que ninguna.

Si tu respuesta fue afirmativa, porque te quieres y seguirás trabajando en ti.

Si tu respuesta fue negativa, porque ahora vas a empezar a trabajar en ti y a quererte.

A veces el orden de factores si altera el producto, pero el resultado esperamos …El mismo…QUERERTE. Vamos a trabajar en ello.

No podemos tolerar querer más al resto que a nuestro propio ser. Porque somos la única persona que está las 24horas pegados a nosotros, la que conoce todos nuestros secretos, miedos, vergüenzas, sueños y defectos. Por eso y porque debemos conocernos para evolucionar, nos debemos un respeto. Vamos a realizar un ejercicio:

1. Mírate al espejo: Al principio es como mirar una foto, a medida que pasan los segundos vemos lo que consideramos imperfecciones físicas y según avanza el reloj, nos hacemos pequeñitos y vemos los defectos intelectuales y las carencias emocionales. NO IMPORTA ¡SIGUE MIRANDO!

2. SONRÍE: Ahora que ya has aguantado el tirón, sonríe a la persona del espejo, guiña el ojo, saca la lengua, ríe, haz monerías… pero no dejes de sonreír. Regálate la mejor de tus sonrisas y di a esa persona frente a ti: ME QUIERO, TE QUIERO NO LO VOY A OLVIDAR, TE LO DEBO TODO…LO MALO, LO BUENO Y LO REGULAR.

3.Repite este trabajo: Siempre que puedas, intenta sacar entre 1 y 5 minutos al día, antes de la ducha, al cepillarte los dientes, al lavarte las manos.

Al principio cuesta mucho, no lo voy a negar, pero luego se hace algo habitual. Habrá días que te cueste mas. Esos días ¡Con más razón hay que intentarlo! ¡Y conseguirlo!

4. Adiós : Se suele decir que nunca hay que decir adiós sino hasta luego…Pues ¡DEPENDE!  Decir “adiós” es desapegarse de una persona o una situación del pasado que nos lastra el futuro y no nos deja vivir con tranquilidad el presente. Cuesta quitarse ese apego, duele la despedida, la incertidumbre de lo que ocurrirá después.

En algo tan acostumbrado como despedirse de un ser querido tras unos días u horas juntos, resulta duro, cuanto más de alguien que se va a otro plano a quien no volveremos a ver hasta que nosotros también lleguemos al final de nuestros días. 

También cuando una situación o una vivencia con otra persona es casi insostenible, pero nos cuesta tanto abandonarla por todo lo bonito vivido, por lo felices que fuimos.

Puedes decir algo así:

“Voy a dejarte ir,  me despego de ti.

 Porque has llenado un espacio de mi vida y ahora comienzo un ciclo nuevo.

Gracias por todo, gracias por tanto.

Avanzaré con el recuerdo de lo bueno y malo que aprendí en este trecho del camino y

jamás olvidaré lo que sentí en esta época.

Ya tengo la mente preparada para vivir nuevas experiencias, conocer otros lugares, descubrir nuevas gentes y sobre todo…encontrarme conmigo.

Desde lo más profundo de mi corazón, te digo:

Adiós

5.Gracias: Gracias, lo decimos a menudo, pero no se trata del gracias de: “pásame el agua” “¿Me dices la hora?” “Estás fenomenal”

Me refiero a un GRACIAS más profundo, el gracias de la lección aprendida, porque cada experiencia es un GRACIAS en la recámara y en ocasiones se nos olvida agradecer.

Porque  es muy fácil agradecer cuando la lección que aprendemos nos gusta. Nos maravilla como la explican, disfrutamos en el aprendizaje o nos encanta el envase que nos presenta la vida para enseñarnos dicha lección.

Pero, ¿y cuándo no? Cuando aprendemos a base de palos, a base de decepciones, a las bravas. ¿Qué ocurre entonces? No gusta, ¿cierto?

Pues también se debe de agradecer. Porque esas experiencias nos cambian de seguro para siempre y nos hacen ser más cautos y realizar un trabajo de autoconocimiento, viendo la fuerza interior, esa gran desconocida, esa que no pensábamos que teníamos. Por eso, aunque nos cueste, aunque no veamos la necesidad de agradecer lo malo producido en nuestra vida, debemos de agradecer.

Somos así de fuertes, porque la vida nos enseño a ser fuerte o mejor dicho, la vida nos enseño lo fuertes que somos.

Por eso nos mandó situaciones o personas difíciles, para demostrárnoslo.

No dejes nunca de agradecer:

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

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3 comentarios en “Cosas que siempre quise decir y nunca fui capaz…”

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