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“Día De Pesca (R. Acerca De La Empatía)”

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Un día de pesca

Al mediodía, aun hacía frío, el aire aunque suave era fresco, con solo 11ºC y un sol que no calentaba y dejaba paso a las nubes de tormenta que empezaban a ocupar todo el cielo.

         Los dos hombres, ataviados con todo lo necesario para un buen día de pesca, todavía no tenían ni una sola pieza.

          Eran de complexión fuerte, el hombre de mediana edad, se preocupaba hasta del mínimo detalle, el muchacho no pasaría de los veinte y su displicencia hacia todo lo que le rodeaba se notaba a leguas de distancia.

—Son ya más de las doce, papá. Los peces se habrán ido a tomar algo—dijo Bruno cansado.

—Tranquilo, picarán—contestó Eusebio.

—Seguro…—respondió el chico.

—Seguro, hijo confía en mí—apostillo el padre.

—Confiar, ¿cómo? ¿Cómo cuando me levantaste a las seis de la mañana para venir a pescar un montón de peces que no están? O ¿Cómo cuando me dejé convencer de ponerme este gorro estúpido de pescador, las botas de agua y cargar con cebos vivos que dan entre pena y asco?

—Hay veces, que tardan más en picar. Sino te preocupara tanto tu aspecto, seguro que te preocupabas más de otras cosas—apeló el hombre con cierto enfado.

—Si va a dar igual, si cuando coges uno, luego vas  y lo sueltas.

—Bruno, esto es un arte y una afición, no es supervivencia.

—Pues es tu arte y tu afición, a mí, no me motiva nada.

         Se hizo un silencio largo y tortuoso entre ambos. Durante largo rato, Eusebio no supo que decir y Bruno estaba esperando a contraatacar.

—Solo quería pasar un tiempo contigo, lejos de la ciudad, de los videojuegos y la tecnología que te engulle y te “atontila”— contestó al fin Eusebio.

—A mí no me atontila. Esto me duerme, no me gusta y me aburre. No se como te puede gustar, de verdad.—bostezó el muchacho.

—Entiendo que esto sea soporífero para tí. Pero para mí es paz y sosiego, una manera de conectar con la naturaleza.

—¡Que rollo! Si te quieres conectar con la naturaleza, hay canales de televisión que lo hacen y no tienes ni que salir de casa.

—Ya, entiendo. ¿Sabes lo que creo, Bruno?

—¿Qué?¿Qué nos vamos a casa ya?

—No. Creo que en mi afán de que tengas todo lo que yo no tuve y de darte más y más, te superprotegí y ahora no sabes valorar las cosas buenas de la vida, los pequeños detalles que hacen que te sientas vivo.

—Si quieres sentirte vivo, prueba un videojuego super guapo que tengo, en ese puedes volar y ver la naturaleza mientras matas toda clase de bichos y seres mitológicos. Ya verás, ya.

—Si, cada vez estoy más convencido de que ni la manera de mis padres fue la correcta, ni la mía lo tampoco.

—Buaaa, ya empezamos con el sermón de siempre. Si no hace falta que pasemos tiempo juntos para saber lo diferentes que somos. Ya me sé la historia de tu infancia de  ser un “adulto-niño”, así que no me aburras mas. Solo tengo ganas de irme. Que tu vida de niño fuera una mierda, no significa que tengas que arruinarme la mía.

—¿Perdona?—preguntó en una mezcla de incredulidad y rabia contenida— no sé de donde sacas tanta ira—dijo entristecido el hombre, sentándose.

—Disculpa—Exclamó el chico dándose cuenta al instante de que se había pasado en lugar de buscar otra forma de decirle las cosas.

—Tranquilo, no pasa nada, recoge que nos vamos.

—Que no, que no. Seguro que pescamos.

—Nada, tienes razón, cada uno a lo suyo y ya está.

—Papá. Lo siento, no quería decir eso. Solo que me gustaría que me entendieses tú a mí.

—Para eso que quieres que haga…hijo—soltó enfurecido—hay una palabra y se llama empatía, deberías practicar con el ejemplo. Pero claro, eso no va contigo supongo.

—Lo siento mucho.— sollozó.

—No pasa nada hijo— algún día lo entenderás, si lo tienes que entender—mientras le posaba la mano en el hombro

—Quedemonos un rato mas, papá— le instó el muchacho en un intento desesperado de mejorar el desaire de hacia un momento.

—No, no pasa nada—recogió él con semblante triste y frío.

—De verdad, en serio papá, perdona. No quería decir eso.

—Si, si querías.

—Bueno si, pero no de esa manera. Me refería a que sé que tuviste una vida mas difícil que la mía. Pero entiende que estos son otros tiempos y yo quiera divertirme de otro modo.

—Entiendo que esto no te entusiasma, así pues nos vamos.

—Pues vete tú, yo me quedo que van a picar— dijo sentándose a plomo el muchacho.

—¿Cómo?—preguntó sorprendido

—Si, que tú te puede ir pero yo me quedo.

—¿A qué viene ese cambio? No te voy a tener en cuenta lo que has dicho antes, además ya me has pedido disculpas. Disculpas aceptadas. Venga levanta, si tienes razón.

—No, yo de aquí no me muevo hasta que piquen, tengo que resarcir a mi padre, con un pez bien grande.

—Vamos, no hagas el tonto y vamos.

—NOP. No me muevo hasta que piquen

—Muy bien, pues aquí te quedas. Esto me resulta casi más humillante que tus palabras.

—¡Ah! Que te rindes. Hagamos un pacto. Tú, me enseñas a pescar y yo te enseño un videojuego sencillo para ti. De ese modo, pasaremos mas tiempo juntos, tú, te aburres un poco y yo otro poco y así nos conocemos que es lo que buscas.—tras un breve silencio mirándose a los ojos y levantando la mano en señal de trato— ¿Hecho?

—¡Hecho!—asumió contento

De repente, la caña empezó a ladearse y a coger presión en la mano del chico:

—Mira, creo que han picado.—se sorprendió el chico—¡Mira, papá!

—Si, tranquilo, mantén la calma y recoge despacio

—No sé si podré, toma, cógela tú.

—No, es tu caña, es tu pez y es tu responsabilidad.

—No voy a poder.

—Cuando te diga yo eso en el videojuego ¿Qué me dirás?

—Pero eso es distinto, hay mas oportunidades si fallas.

—Pues eso, si aquí se escapa, hay más.

Ambos se miraron y el pez apretó con mas fuerza, lo que hizo que se concentraran en la caña.

—Recoge despacio, despacio, así… ves como si puedes.

—¡Ya está, mira qué grande es papá! ¡Gracias!-exclamó gritando.

—Gracias a ti—agradeció mientras le abrazaba fuertemente y el muchacho se fundía con él con él durante largo rato.

—Te quiero mucho. Aunque no te lo diga nunca.

—Te quiero mucho. Y te lo diré siempre.

Y así fue como se implantó entre ellos dos una vez al mes su:

Un día de pesca.

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