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Hoy me regalo tu cuerpo (Relato erótico)

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Hoy me regalo tu cuerpo

Aquel día, me había vestido para la ocasión, aunque, sin muchas ganas, la verdad. Al fin y al cabo, no se cumplen 39 años todos los días.

Llevaba depre un par de semanas y lo que menos me apetecía era salir y tropezarme con el bullicio del Madrid de esas horas, pero estos, no hacían mas que insistir e insistir y en ocasiones, por no oírles se da dinero, además, me vendría bien cambiar el chip, total lo mas difícil era salir de mi zona de confort y como ya había dicho que sí, no podía echarme atrás o se plantarían en el portal hasta quemar el timbre.

Es lo que tienen los amigos, son capaces de absolutamente todo.

Un par de horas antes, el teléfono, echaba humo, todo felicitaciones, buenos deseos y bla, bla, bla… Y tú, sin llamar, sin una felicitación por redes sociales…ni tan siquiera en el grupo que compartimos, nada, ni un simple “holapasaunbuendía…” de esos tuyos…De esos que me hacen suspirar…

Como desaparecido del mapa, ¡vamos! Hasta que por fin veo tu nombre en el grupo y leo…—Yo no te pienso felicitar hasta que te levantes de ese sofá horrible, con tu libro mas horrible aun y te quites ese horrible pijama de unicornios horribles que seguro llevas. Ja,ja,ja

Así pues, me levanté a regañadientes del querídisimo sofá, que nos engullía a mí, a mi pijama de unicornios y a mi libro de las siestas (es tan denso, que no se si me lo acabaré de leer alguna vez…si consigo leer una página por siesta, yo calculo que en otros dos años lo acabo) me dirigí hacia la ducha mientras echaba a lavar mi preciado pijamita, no quería soltarlo, no quería salir, no quería ver a nadie y nada tenía que ver mis recién estrenados 39, solo tenía que ver contigo y esa nostalgia de vernos a cada poco y compartir momentos juntos y sentirme genial durante un rato y hecha harina al despedirnos.

Realmente iba a salir de todos modos, pero tú, proporcionaste ese último empujoncito con tu maldito mensaje.

Una hora más tarde, me encontraba recorriendo las calles de Madrid, casi sin pensar, llegué y me senté en la terraza a la espera de que llegara el resto de la tropa. Aun, quedaba mas de una hora y media, casi dos, pero prefería tener un ratito para mí y poder leer con tranquilidad todos mis mensajes, correos y demás.

—Iván ya ha llegado—comentó la camarera limpiando la mesa de al lado, al tiempo que le veía salir con dos cañas en la mano.

      —Hombre, Iván—dije sorprendida— ¿¡Ya estás aquí!?

—Si, tocaba comida familiar y me he escapado pronto, como era tarde para ir a casa y pronto para venir aquí, he decidido venir y tomar una cañita o un par mientras espero—explicó sonriente— además siempre hay alguien que llega antes de la hora.

—Que previsor—sonreí.

—Me imaginé que como sueles hacerlo tú. Vendrías antes para aprovechar tu: “un ratito para ti”, antes de que llegue el resto. ¿Me equivoco?—Sonrió de nuevo mientras me enseñaba los dientes.—Pues, nos encontraríamos.

—Ya veo, ya. Como me conoces pájaro. Y has decidido tomarte las cañas de dos en dos por lo que veo. Pues… Esta te la robo. A la siguiente invito yo.— Le dije mientras le sisaba el vaso.

—Pues mira, si, te conozco bien y no, no he decidido tomarlas de dos en dos. Te ví llegar cuando entraba y te he traído una bien fresquita para que no tengas que levantarte a pedir, ni esperar a que vengan, listilla.— Y volvió a sonreírme.

—Eres único, por eso te quiero tanto, Ay… Mareee…Que haríamos sin el fiestero del grupo…

—No te confundas guapa, yo aprovecho el tiempo al máximo y me atrevo con todo, fíjate si lo aprovecho que ya le he pedido el teléfono a Olivia,

—¿A quién a la camarera?¡¿Otra vez?!—le miré  sorprendida.

—Si.

—Pero, si es lesbiana.

—Lo sé.

—¿Entonces…?

—Entonces, ¿Qué…? Pues que…me da igual

—¿Pero cuántas veces te tiene que explicar que salió con tu amigo Nacho cuando eran unos críos y que pasa de repetir, y que fue entonces cuando se dio cuenta que le gustaban más las mujeres que los hombres?

—Que puesta estás en la vida de Oli ¿No?

—Vamos a ver Iván, estaba a tu lado, alguna de las doscientas veces que le has pedido el teléfono, una cita, una aventura sexual sin igual….¿Sigo?

—No, que ya sabemos cómo acaba.

—En… ¿No? —Dije riéndome mientras le pasaba la mano por el hombro con compasión.

—Pues mira, esta vez ha sido distinto.

—¡No me lo puedo creer!¿Te ha dado el número?

—No.

—¿Una cita?

—No, algo mejor…Me ha abierto una puerta que estaba cerrada.

—Explícate mejor, porque no te entiendo.

—Si… y tú me tienes que ayudar.

—Esto se pone interesante, ¡Dispara!

—Verás…¿Me vas a ayudar?

—Tú, dispara, que ya sabes que yo te ayudo en lo que sea menester.

—¿Lo prometes?

—Que insistencia…¡Que si, pesado!

—Recuerda que lo has prometido.

—¿Me lo vas a contar o no?

—Verás, me ha dicho que conmigo a solas no quiere nada, puesto que no le apetezco, pero podría pasar por ello con dos condiciones, al fin y al cabo solo es sexo y bueno… ¿Por qué no? Hay que probar cosas nuevas. Después de doce años de relación con Silvia, ahora que no están juntas quiere experimentar cosas diferentes.

—Esto se pone interesante ¿Y cuales son esas condiciones? Sorpréndeme.

—Te recuerdo que lo has prometido.

—Dispara, canso, que no tengo todo el día. ¿De qué se trata?¿Que te vaya a preparar una cenita o la habitación rollo velitas y eso?

—¡Qué dices loca! No y no me escuchas cuando hablo.

—Entonces. ¿Cómo aparezco yo en todo esto?¿En qué te tengo que ayudar?

—Me ha dicho, que la única manera de que me acueste con ella es haciendo un trío.

—¿Perdona?

—Lo que oyes, estoy pletórico ahora mismo.—Su hermosa sonrisa no le cabía en la

—Tú lo que estás es chalado.

—Lo que quieras, pero me has dicho que me ayudarías.

—Si ya, pero esto no me lo esperaba, la verdad.

En ese momento, me percaté de que Olivia nos observaba desde la mesa de enfrente, como intuyendo la conversación.

—¿No se te ha ocurrido pensar, que a lo mejor , oye, solo a lo mejor te está vacilando?

—Si, por eso le he insistido si era una broma y ella ha respondido que para nada, pero tenía otra condición ¿Recuerdas? Y querrás saber cual es..

—Ya no sé si quiero saber más, la verdad.

—Continuo…—dijo mientras miraba a una Olivia expectante desde la distancia— Su segunda condición es que ella elegiría la chica con quien realizarlo y…¿ A qué no sabes a quien ha elegido? — Dijo aplaudiendo

—¡No!

—¡Si!

—¡No!

—¡Si, si, siiii!— bebiendo la birra de trago

—¿Y por qué yo?— pregunté a la espera de que todo fuera una broma estúpida de las suyas.

—Pues porque tú, le das morbo y en una ocasión, a lo mejor, alguien le contó que si tuvieras que hacer un trío la elegirías a ella, puesto que te daba mucha curiosidad.

—¡Vamos, que te chivaste!— grité—Aquel día estábamos bromeando hombre

—Yo no fuí, fue Sara y ella nos oyó pero no dijo nada.

—Ya, que vergüenza. ¿Cuánto hace que lo sabe?

—Que mas da. Bueno. ¿Qué? ¿Te apuntas?

—Nunca dejas de sorprenderme Ivantxo.

—Si, lo que quieras.¿Te apuntas o no? ¿Qué le digo?

En ese momento, Olivia se acercó hasta la mesa y abrazando la bandeja, nos preguntó:

 —Bueno pareja  ¿Qué va ser, una de morbo o de placer?

—Pues de momento una de morbo, porque aun no se ha decidido —Contestó Iván.

—Vamos a ver, aun estoy en shock, chicos…Esto me viene un poco de improviso—dije anonadada

—Tranquila es normal, no todos los días te proponen algo así ¿No?

—Pues no, Oli.

—Pues la pelota está en tu tejado.

—Tened cuidado con lo que deseáis, no vaya a ser que diga que si

—¿Y a qué esperas?—Preguntó Olivia.

—Eso.¿A qué esperas?—Preguntó también Iván.

—No sé, muy claro lo tenéis los dos. ¿Y qué pasa si os digo que si? ¿¡Eh!?

—Prueba.—Asumió Iván.

—Prueba.—Repitió Olivia.-

—Si, claro…Y ¿Cuándo?¿Dónde?¿Cómo?

—Ahora, en mi piso, con protección, música de relajación y lo que precises bella.

Buff… Creo que eso ha sido bastante conciso ¿No crees Mariela? (Me dije a mí misma) Madre mía, Mariela, párate a pensar un poquito, que estos dos están girados y no sabes si están de broma o hablan en serio.

—Nada, olvídalo Oli, no la veo yo del todo convencida, solo hay que ver la cara de circunstancia que tiene.—Comentó Iván.-

—Claro Iván, como crees que voy a estar, me sueltas esta bomba y esperas que me crea que todo esto va en serio. Lo que pienso, es que os estáis quedando conmigo.

—No te confundas chata, no nos quedamos contigo, lo que buscamos es quedar contigo…—replicó él.

De repente, les miré a los dos, entre contrariada y asustada mientras ellos expectantes buscaban una respuesta. En ese momento, supe que era cierto, querían hacerlo y lo querían hacer allí, conmigo, en ese preciso día.

Apuré la cerveza mientras me observaban. Me levanté de la mesa como un resorte y solté:

—Pues venga. ¿A qué esperamos?

Ambos se miraron algo sorprendidos.

—¿A qué esperáis graciosillos? ¿Os habéis rilado?— Pregunté con sorna, arqueando la ceja derecha.

—Espera.—dijo Olivia mientras se  dirigía hacia la barra mientras se quitaba el delantal y dándole un par de instrucciones a Maika, una de sus camareras.

Salió del bar sonriente, sacando las llaves del bolsillo:

—Vamos mi casa está aquí, en el primer piso.

 Iván y yo la seguimos hechos un manojo de nervios. Subimos las escaleras en silencio, tan en silencio que podía oír como latía mi corazón a mil por hora, al llegar al primero abrió la puerta y pasamos dentro.

—¿Queréis tomar algo, una cerveza, una copa, un refresco?

—De acuerdo, necesito algo dulce, un refresco me irá bien.—asentí.

—Solo me queda de limón

—Perfecto

—¿Y tú, Iván?

—Yo nada gracias, si acaso ya tomo del tuyo, Mariela.

—Vaya pues parece que eres el mas nervioso de los tres.—Sonreí cardíaca

—Que va, no digas tonterías.-c-ontestó él-

-Toma- dijo Olivia mientras  me alcanzaba la bebida — voy a ponerte música para que te relajes.

—Gracias, no sabía que vivías aquí, pegadita al bar —contesté mientras la observaba poner música ambiental.—No te creas, a mi esa música no me relaja.

—A lo mejor esto empieza a relajarte—susurró mientras me quitaba el vaso de las manos y se lo pasaba a Iván, al tiempo que me acariciaba suavemente el mentón y yo daba un respingo.

En ese instante, Iván apuró el vaso de refresco y lo dejó en la mesa sin perdernos de vista, ni un solo segundo.

Olivia, comenzó a acariciarme suavemente los pómulos con las dos manos y me llevó hacia ella para besarme suavemente, primero el labio superior, luego el inferior…Mientras…Yo me derretía, no podía pensar con claridad, nunca había estado con una chica, era la primera vez que me besaba una y el caso es que me gustaba. Me dejé llevar por la situación y comencé a besarla yo también, al principio con cierta timidez y a medida que nos íbamos besando lo hacía con mas fluidez, nuestros besos cada vez eran mas apasionados, tanto, que olvidé por un momento que estaba allí Ivantxo, ojiplático, observando la escena sin intervenir aun.

Oli y yo seguimos besándonos, acariciándonos mutuamente, con delicadeza pero con una pasión que aun hoy no puedo explicar….

Empezó el baile de ropa, me desprendí de mi chaqueta y me quité la camisa, me envalentoné y le fuí desabrochando uno a uno los botones de su blusa, una vez estuvieron todos, se la quité mientras le acariciaba aquellos hombros tan sumamente suaves y morenos. Comenzamos a acariciarnos a visualizar con las manos la una el cuerpo de la otra. Estaba super suavecita, me encantó, que sensación mas extraña, no paraba de besarla, su lengua húmeda jugueteando con la mía me fascinaba, entonces ella tiró de los corchetes de mi falda de repente y quedé en ropa interior.

Yo, hice lo propio, desabroche sus shorts y los dejé caer al suelo, —ya está- pensé —empate.

En ese instante, entró en escena Iván, que hasta ahora se había mantenido al margen, resoplando entre las dos, empezó a acariciarnos mientras ambas seguíamos entrelazadas sin apenas prestarle atención.

Iván seguía tímidamente besándonos por turnos, primero a Oli, mientras su mano subía y bajaba por mi trasero y yo jugaba a hacer lo mismo con el suyo y de paso besaba el cuello de Olivia acariciando su cintura y su ombligo con el piercing de medialuna. Después lo hacíamos al revés, era un vaivén de besos y caricias sin fin.

Mientras nosotras seguíamos trenzadas, él aprovechó para desatar nuestros sujetadores y a retirarlos despacito, además nos acariciaba y nos besaba y lamía con ternura.

Se quitó la camiseta y las bermudas, después se puso detrás mío, a recorrerme con su lengua y su boca. Me quitó las braguitas de encaje acariciando cada parte por la que pasaba mientras lo hacía, noté como se desprendía de sus bóxer también.

Se pegó a mi, a la par que me besaba el cuello y comprobé su erección, me mojé aun mas, me expandí como un acto reflejo para recibirle, resultaba casi hasta dolorosa esa magnifica sensación, todo esto sin abandonar ni un instante los besos y caricias que me regalaba Olivia, que para ese momento no se como, ya no llevaba puesta su mini tanguita negra.

Ya estábamos los tres totalmente desnudos, como soy la mas pequeñita, no me había quitado mis super sandalias de tacón, coquetería y pragmatismo en uno.

Seguimos durante un buen rato con esa danza a tres, en la que nos íbamos turnando para ser amados de a dos, para regalarnos todo aquello que estábamos dispuestos a ofrecer, los nervios habían dejado paso a excitación y mis dedos se encajaban en Olivia, al tiempo que los de Iván en mí y las manos de Olivia recorrían con leves movimientos el sexo de Iván, como si de una coreografía se tratara, nos íbamos intercambiando los papeles una y mil veces, mientras la temperatura de nuestros cuerpos subía por momentos.

Muy poco a poco, nos acercamos a la mesa de roble que estaba a nuestra izquierda, para poder tener un lugar de equilibrio y juegos.

Noté, como de repente Iván se alejaba levemente y le extrañé, es como si me faltara para poder seguir jugando, pero solo fue un instante, se había acercado mas a la mesa para alcanzar el preservativo, me percaté de como se lo colocaba y seguía acariciándonos a las dos, volvimos a cambiar posiciones y me tocó amarles a ellos, Olivia sentada en la mesa se preparaba sonriendo para Iván.

 Él, entró en ella con suavidad, mientras la respiración de ambos se entrecortaba, yo aproveché su intimidad para besarles y acariciarles por turnos, era extraño la sed de besos y caricias que me demandaban, aun estando ellos pegados entre si, no daba a basto a tocarlos, morderlos, recorrerlos con mis ósculos intensos y aunque seguían entretejidos, buscaban mi boca y la comían con fiereza al encontrarla.

Oli, comenzó a estremecerse con cada empujón que él le propinaba, mientras me introducía uno de sus dedos y jugaba dentro, Iván, intentaba también de cuando en cuando introducirlo, pero el movimiento de cadera ante Olivia, hacía casi imposible la labor.

Olivia estaba a puntito, sus mejillas sonrosadas la delataban y él al notarlo, apretó la marcha para que llegara rauda. De repente, sus gemidos se convirtieron en gritos al llegar al climax, lo que nos hizo sonreír a nosotros, recuperando el aliento, yo la besé suave en la cara mientras la acariciaba y recorría sus hombros con las manos y los labios, Iván entretanto, se desprendió del preservativo que dejó en un cenicero de barro que había cerca. Yo seguía entretenida con una Oli exhausta y él se acercó por detrás, me besó el cuello y me susurro al oído. —Ahora te toca a ti, princesa de los unicornios— Me giré para mirarle y cabeceé sonriendo.

Me mordisqueo el cuello, lo succionaba con más fuerza cada vez, mientras yo semirecostada en la mesa, seguía recorriendo la piel de una satisfecha Olivia.

Volví a notar su erección como hacía un rato y volví a excitarme, mas aun si cabe, esta vez si que iba a recibirle, abrí un poco mas las piernas y advertí como él, se colocaba una nueva protección. Al estar detrás de mí, no podía verle, pero si notaba su respiración entrecortada cuando me besaba la espalda. Olivia, jugaba con sus dedos en todos mis labios, los de la derecha me apretaba los de la cara y succionaba mi lengua y los de la izquierda se mojaban con cada roce que me provocaban, en ese instante Iván ya preparado se encontró con los dedos de ella al ir buscando referencia y vi como se sonreían al comprobar como me tenían literalmente en sus manos.

En ese instante, lo probé por primera vez, empezó a entrar, despacito, poco a poco, hasta el final, tras un par de tomas de contacto, apretó el paso, con cada empellón subía el ritmo hasta convertirse en un sinfín de empujones que me cortaban la respiración, Oli, me besaba y jugaba con mi lengua, Iván, me penetraba cada vez mas fuerte, asiéndome las caderas tan fuerte que pensé me dejaría marca.

Me sentía cada vez mas fuera de mi, estaba a puntito de irme y él lo notaba, con cada empellón, gemía un poco mas, me resultaba incontrolable por momentos, hasta que lo noté, sentí que Ivantxo también estaba a a punto y decidí que era el momento de irme o me lo perdería si me contenía…De repente, me faltaba de nuevo el aire, mi corazón se iba a salir del pecho, mientras notaba como el también llegaba y ella nos miraba sonriente mientras nos besaba a ambos.

Pasaron algunos minutos antes de que nadie pronunciara una palabra, estuvimos en aquella posición extraña lo que me parecieron segundos, estaba muy a gusto. Toco el turno de recomponerse.

—Bueno, voy a la ducha y me piro al bar, hay toallas limpias en el baño, después de ducharos dejadlas ahí, ya luego las recogeré — dijo Olivia.

Se metió en el baño y nosotros dos nos quedamos ese tiempo mirándonos sorprendidos por lo que acababa de pasar.

Sonó mi teléfono y por error lo cogió él:

—Si, que estamos en casa de Olivia con María una amiga suya, viendo los cuadros que pinta. Enseguida estaremos ahí…¡Ah! Que no habéis llegado, nada seguro que cuando lleguéis ya estamos nosotros también.  Mariela está en el servicio. Luego la digo….

Sonriendo, le dejé que siguiera mintiendo como un bellaco y le hice señas de que iba al baño, para  así avisarla de que no metiera la pata.

Al entrar, le conté lo sucedido y nos reímos. Miró hacia el salón y al verle entretenido cerró la puerta. Me empezó a besar con fuerza y yo no me pude resistir, apretaba mis pechos con las dos manos y yo de nuevo mojada la seguía el juego, sus dedos volvían a estar dentro de mí y los míos revoloteaban en ella hasta notar su humedad.

—¡Te acabas de duchar!— exclamé.

—¿-Y qué? Por tus manos y tu lengua no me importa seguir excitada si hace falta todo el día.

Volvimos al baile de los besos y caricias, esta vez con mas rapidez, con mas pasión, como dos quinceañeras en celo. Con el temor de ser descubiertas y el candor de saber que era real, que aquella sensación nos hacía estremecer.

A medida que nos succionábamos y nuestras manos jugaban dentro de nuestros cuerpos el calor iba en aumento, hasta que ya no pudimos mas y como siempre Oli la primera, llegó al extásis y yo la sostuve hasta que la sentí relajar los músculos, pero yo estaba a la par y casi no me dió tiempo cuando me sobrevino el orgasmo y aprecié como su cabeza se apoyaba en la mía y sonreía complacida.

 —Llámame cuando quieras mas— susurró.

Recuperando el aliento ambas, logramos hablar de las vacaciones y viajes, se dio un agua rápida y mientras ella se vestía, yo observaba como lo hacía. En ese momento, se abrió la puerta.

—¡Que pesado es este Marcos! Todavía no ha llegado y ya está preguntando si estamos, otro que te conoce bien Mariela y sabe que sueles llegar antes, yo creo que le gustas.

—Anda, anda, ya le he contado a Oli, lo de tu excusa de porque no estamos en el bar.—dije sonriendo.

—Bueno, que marcho, luego cerrad con llave y me las dejáis en el bar, detrás de el mostrador, de acuerdo chicos—convino ella.

—Ok, nos vestimos y bajamos—contesté

—Un placer, tal vez podamos volver a repetir…

—Ha estado muy bien— dijo un Iván complacido.

—Marcho que tenemos mucho lío.

—Nos vemos ahora—afirmé.

—Nos dió un para de besos a los dos y se fue.

Nos quedamos mirándonos contrariados por los dos besos, pero sonreímos de nuevo.

—Bueno, habrá que ducharse—dijo Ivantxo

—Si— contesté—¿Primero tú o yo?

—¿Qué tal juntos?

—Como quieras.

Entonces me besó, paró y volvió a besarme.

—Mariela, llevo esperando hacer esto años y al final lo he conseguido y ahora voy a volver a tenerte para mí y esta vez los dos solos. —¿Estás seguro?

—No soy tonto, sé que acabáis de tener un encuentro en el baño, en lo que yo hablaba por teléfono. Justo es que yo también pueda tener uno a solas contigo. Llevo años loco por ti, sin saber como dar el paso y si esta es la única manera en la que puedo tenerte, me conformo.

Me dejó estupefacta, no podía creerlo, ¿cómo no lo había notado?

—Con la fama de fiestero que tengo y de superficial, se que no querrás nada conmigo, pero no soy ni tan fiestero ni superficial como aparento.

—Yo no considero que seas…—en ese instante no pude seguir hablando.

Me cogió de la cintura y subió sus manos por mi espalda hasta llegar a mis hombros, volvió a bajar sus manos hasta estar en mis nalgas, las apretó con fuerza y me abrió las piernas, me sujetó y me llevo hasta la mesa, allí con la altura perfecta de nuevo, comenzó a lamerme el cuello a besarme el hombro a succionar mi pecho, metió su lengua en mi ombligo y su dedo pulgar se posó a comprobar lo húmeda que me encontraba de nuevo. Aquella tarde era un no parar de sensaciones.

Volvió a levantarse, me miró y siguió besándome sin descanso, se tomó su tiempo, me llevó la mano a su miembro, para comprobar como me excitaba mientras se lo tocaba, notar aquella erección tan brutal, hacía que enloqueciera y solo deseara estar unida a su cuerpo.

Lo atraje hasta mí y le ayude a entrar, en esta ocasión, se tomó su tiempo, me hacía sufrir y lo sabía, lo notaba en su sonrisa maliciosa. Primero entró solo un poquito, volvió a salir, yo estaba que estallaba y él solo disfrutaba con mis ansias, volvió a introducirlo un poquito, marcando un ritmo ligero mientras yo me acercaba para recibirlo entero y él volvía a salir. Sabía que tenía el control y eso le excitaba mas aun si cabe.

Volvió a entrar solo un poquito y cuando lo hizo, disfrutando, viéndome tan desesperada por recibirlo, vi como se mordía el labio inferior para poder controlar su ganas de liberarse.

En ese instante, me incorporé y le susurré al oído:

—Como no empieces ya a bailar…me voy a bailar con otro. —comenté todo orgullosa mientras una carcajada estruendosa inundó la habitación.

Y volvió a entrar solo unos centímetros a la espera de mi reacción, arqueé la ceja en señal de protesta y una sutil sonrisa de desaprobación y sonriendo me penetró profunda y lentamente. Se acercó y esta vez me susurró él— ¿Así mejor?

Sonriéndole y marcando con la mano que siguiera me hizo caso.

Volvió a salir del todo, volvió a entrar de nuevo un poquito y esta vez volvió a llegar lenta y suavemente hasta el fondo, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez…Hasta que ya el movimiento se empezó a convertirse en mas rápido y gozoso. Con cada apretón, yo me estremecía mas, él empezaba a agarrarme mas y mas fuerte. Apenas podía dejar de gemir, eran tan grandes las ganas…El tiempo apremiaba y las excitación iba en aumento…

—Para, para, para…

—¡Que!¡Qué pasa, te hago daño?

—No

—¿Entonces?

—Es que me voy…

—¡Ah! Si es por eso… Yo también estoy a puntito de caramelo…

—Válgame Dios… ¡Que ya no aguanto más…!

—También me puedes llamar Iván

—Eres idiota, bésame y calla.

—Solo eso mira que…

—O me besas y sigues lo que has empezado o te dejo con las ganas de acabarlo…

Totalmente obediente a mis deseos, calló y continuó con el ritmo magnífico de nuestro encuentro. Ya no aguantaba mas y él lo sabía, de vez en cuando paraba y yo enloquecía, le apretaba contra mí y desde dentro le apretaba para que siguiera.

Cada vez mas dentro, cada vez mas rápido y yo solo podía gemir, gemir y disfrutar como una loca, hasta que me sobrevino el momento mas esperado y ya no pude ni respirar, noté como el dejaba ya de aguantar a que yo me fuera y se empezaba a hinchar y de repente me estremecí de nuevo al sentir como se iba dentro de mí, su calor al fluir, como me llenaba, que potencia…Nunca antes nos imaginé así… Con él…La  realidad supera a la ficción, me dije…

Con las respiraciones aun entrecortadas, nos abrazamos. Nos besamos y nos quedamos en esa posición unos instantes.

—No la saques todavía…

—No pensaba hacerlo.

—No se cuando volverá a haber alguna ahí, ni siquiera si será la tuya, así que quiero disfrutarla un poquito mas, unos segundos, para guardarlo en mi memoria.

—Que nostálgica dramática eres, la podrás tener ahí siempre que quieras. Estoy pillado por ti desde hace un año, siempre me has gustado como persona, como amiga, como mujer. Pero no sé por que, la cosa fue a más y empezaste a interesarme de otra manera.

-Me dejas de piedra, yo solo hace unos meses que se que me gustas.

—Pues yo estoy loco por ti y no sé ni como ha sido.

—Entonces ¿Por qué siempre pareces tan desarraigado conmigo? Hoy, sin ir más lejos, ni me felicitas, ni nada y en el grupo hasta que no he dicho que pasaba de salir no has abierto la bocaza.

—Por eso la he abierto Mariela, porque no querías salir y no podía renunciar a verte, por eso te he provocado. Me daba cuenta que a lo mejor te gustaba, pero no lo tenía claro.

—Y yo pensando que eras un pasota.

—No quería que se me notase…

—Pues disimulas muy bien… Que…¿Nos desacoplamos y nos duchamos?

—¿Juntos?

—Juntos

—Y después ¿Qué?

—Pues después le bajamos las llaves a Olivia, nos tomamos unas cervezas con estos y dejamos que todo fluya.

—Mariela

—¿Qué?

—Felíz cumpleaños

—Gracias

—¿Te han regalado muchas cosas?

— Olivia una experiencia nueva, tú una incertidumbre y yo…Y yo hoy me  he regalado algo muy especial.

—¿El qué?

—Una gran experiencia con Oli, autoestima a raudales y también…Hoy me regalo tu cuerpo.

—¿Solo eso?

—¿Quieres más?—sonreí.

—Si,

—Bueno, Iván…Pues lo vamos viendo. ¿Qué te parece, si lo discutimos tomando un refresco?…Pero que sea de limón…—volví a  sonreir mientras le besaba suavemente y él me correspondía.

Había merecido la pena salir… pensé hoy, como regalo, hoy….

Hoy me regalo tu cuerpo.

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