Hoy traigo la reseña de El resto de los días de Ishiguro Kazuo. Una obra maestra de este premio nobel.
El resto de los días de Ishiguro Kazuo
La novela narra tres décadas de la historia de mediados del siglo XX a través de los ojos de su protagonista Stevens, en primera persona, nos cuenta cómo Lord Darlington murió tres años antes y ahora él trabaja para un norteamericano que le invita a cogerse unas vacaciones. Para ello utilizará el automovil de su recién estrenado jefe.
El viaje estará repleto de luces y claroscuros, unos paisajes preciosos que le llevarán a visitar a la antigua ama de llaves, mientras se enfrenta a sí mismo y sus reflexiones.
Una historia de amor no consumada, ni tan siquiera se tocan, solo se perciben. Un hombre que se niega a sentir, como si no fuera con él todo lo que le pasa. El era un ejemplar mayordomo, de los más distinguidos y férreos en su labor. Su educación y trabajo son el parapeto que utiliza para alejarse de las emociones.
Su anterior patrón era simpatizante nazi, un fascista de mucho peso en los años de la Segunda Guerra Mundial.
Descubrir esto supone para el mayordomo romper con todo lo establecido hasta el momento y replantearse su vida, enterar.
En esta historia se dan cita la belleza y la amargura reflejada en el paisaje y los recuerdos del protagonista.
Lo efímero de nuestra existencia, lo complicado que podemos hacerlo todos los seres humanos y el negarnos a sentir pueden llevarnos a reconsiderar todo lo vivido hasta el momento.
Ishiguro lo vuelve a hacer en esta novela, con su pluma nos transporta por ese coche y los parajes ingleses hacia la memoria de lo que el personaje. Desde la muerte de su padre del que no pudo despedirse hasta la última palabra de la historia, haciendo que vivamos lo que él vivió y sintiendo lo que él se negaba a sentir. Un mago de escribir entre líneas que nos seduce con cada párrafo.
Puedes a Isiguro Kazuo aquí.


